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martes, 17 de mayo de 2011

Buscando voces

Ella tiene que escribir algún día la primera entrada, dejar aquella costumbre de hablar tras seudónimos. Realmente no es tan sencillo, quizá se necesite una pequeña transición. Yo le he dicho mil veces que no se empelicule, que comience básicamente diciendo quién es ella y qué pretende hacer aquí.

Entonces, hoy se me acercó tímidamente y me pidió que le permitiera tener su último cachito de cobardía.

- ¿Cómo así? - le dije un poco cansada de las crisis psicológicas que le daban a la hora de escribir.

- Hablar de uno mismo sin realmente hacerlo permite alguna clase de autoengaño. Imagina un juego de escondidijos contigo, donde por un tiempo te ocultas pero de tanto buscarte finalmente te puedes ver tal y como eres - alcé la ceja, o quise alzarla porque en realidad nunca aprendí, y le dije que se explicara - déjame escribir la primera entrada en tercera persona... 

Y quién le dice que no, y quién me dice que no.  

A veces la veo entre los reflejos, camina como forzando los pies a permanecer pegados al suelo. He querido decirle que la imagino cada mañana tomando un frasco grande de colbón y llenando sus zapatos de pegante, otras veces supongo que tiene en su cuarto una de esas pipetas de helio con las que inflan las bombas de cumpleaños. Imaginen lo que es verla caminando en los pasillos, seguro les causaría un poco de risa.

Una vez me confesó entre susurros que le costaba aterrizar a la realidad, es más fácil vivir entre historias y canciones, por eso quizás la recuerdo cada vez que oígo Media Verónica de Andrés Calamaro. Ella está allí, estudiando, riendo, caminando... pero luego, Verónica escribió en la pared con la tripa revuelta. 

Es muy curioso todo este asunto de la doble personalidad, más cuando su mismo nombre significa Imagen Verdadera. Pero supongo que todo es una búsqueda y confío en ella, en esa búsqueda de una voz propia en la que se ha embarcado al abrir este medio blog.

Puede que las primeras entradas sean solo susurros tímidos, luego secretos de oído a oído, incluso tengo la certeza que inventará algunos personajes cuando en realidad esté hablando de ella misma, pero finalmente llegará el día que aquellas dos mitades, la ficcional y la real, se unan en las mismas palabras... 

Ese día, supongo, tendrá que buscar un nombre nuevo para este lugar.